sábado, 27 de enero de 2007

MARIA ANTONIETA


Hoy en día, es muy difícil hablar de cine de autor y no caer en una repetición constante. Por lo general los autores/directores en este afán de imponer su impronta, terminan utilizando los mismos recursos y logran un film parecido al anterior. Un ejemplo claro, es Tarantino, quién en sus película utiliza los mismos planos y siempre cuenta sus historias con racondos o con distintos flashbacks furiosos.
Sofía Coppola en cambio, intenta permanentemente buscar y transmitir nuevas sensaciones, basandose en cambios de géneros y en historias totalmente distintas como ser Vírgenes suicidas (2000); Perdidos en Tokio (2003) y María Antonieta (2006).
En este tercer proyecto de la directora, basado en la novela de Antonia Fraser “El diario de Maria Antonieta”, se puede ver una biografía que se alejá de los aspectos socio-políticos de la época, separándose así de los hechos acontecidos. Diferencia que la marca con cualquier película de género biográfico de estos tiempos contemporáneos.
La película muestra como una joven archiduquesa deja a su familia, sus seres queridos y sus bienes atrás, para convertirse en la princesa de Francia.
Maria Antonieta con sus gastos desmedidos, su rebeldía frente al protocolo de Versalles y una vida frívola, representa el ocaso de la aristocracia francesa; o talvez el intento vano de una fraternidad entre dos naciones.
En la película se puede ver, no solo los escenarios naturales, como ser el palacio, los jardines, las galerías; sino también, los trajes y vestidos típicos de la época.
Los aciertos del film, están dados primero por el empleo de la música, utilizando temas de los años 80` que sirven para percibir el cambio interno que sufre la heroína y entender como se sentía esta reina incomprendida y poco respetada socialmente.
El segundo factor, es la interpretación de Kristen Dunst, que a fuerza de naturalidad, desenvolvimiento y soltura frente a la cámara, logra componer una Maria Antonieta digna de ver.
La directora, con este largometraje nos acerca una propuesta novedosa, interesante y dinámica a pesar de sus 122 minutos de metraje.
Más allá de lo que se muestra, no habría que olvidarse de lo importancia que tubo la revolución francesa en el devenir histórico.

BUENA.

(mi más sincero agradecimiento a Sole G quién participo en el desarrollo del articulo)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante la distinción entre "el cine de autor" y la repetición de un artista.
La película dan ganas de verla.
Saludos