
La primera jornada del quilmes rock se sucedió de manera magistral y con los inconvenientes clásicos que demanda dicho evento llamase tardanzas, imprevistos y desatinos de la propia organización.
Fiel a la idea gestora del festival se puede ver como diferentes tribus (seguidores de distintos géneros musicales) se mezclan en una fiesta que no es sólo de la música sino de la diversidad. Tal es el caso de los americanos Bad religion quienes sirvieron de apertura del show en su segunda visita a la Argentina, estuvieron 70 minutos largos en el escenario y movieron con sus melodías punk a los que estaban abajo alentándolos. Después se dio el paso a los Attaque 77 que presentaron parte de su último disco Karmagedon y los clásicos que siempre se esperan de ellos.
Catupecu machu con invitados casi permanentes como Zeta Bocio en bajos y Pichi de cabezones en guitarras, matizaron y sembraron lo dulce de la noche. El propio Fernando cuenta que antes del accidente de su hermano estaban ensayando una nueva formación, con Gabriel en guitarras, Herlein en baterías y Fernando en bajos, ayer sucedió y el líder de la banda se calzo el bajo e interpreto “Tangoide” junto con el batero.
Las Pelotas abrieron con Orugas y tocaron 17 temas más, se escucharon temas de Basta su último disco y se vio a un Sokol bastante movedizo por el escenario. Divididos arrancaron con un cover del gran “Pappo” Napolitano “Sucio y desprolijo” y con una buena selección de temas pasando rápidamente por sus mejores discos hizo honores a lo que todos llaman la APLANADORA DEL ROCK.
Siempre que estas dos grandes bandas se juntan o comparten escenario en algún festival se rumorea y se fantasea con la posibilidad de que se junten y toquen algún tema de SUMO pero no se logra concretar. Pero ayer sobre el final, para fortuna de nosotros y de la música en sí, apareció Superman Troglio con una pollera escocesa (batero de la antigua banda), Roberto Pettinato con un overall naranja (saxofonista), Daffunchio, Sokol, Arneodo y Mollo, y después de 20 años arrancaron con “Crua Crua”, le siguió “Divididos por la felicidad” y después con Guillespi en trompetas “Disco baby disco” regalándole así un cierre mas que esperado y deseado al publico del quilmes.
En la música nunca hay perdedores y en esta zapada ganamos todos, nosotros recordando una de las grandes bandas que tuvo la Argentina y ellos, superando sus diferencias.
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